De Kigali a Goma/ R.D. Congo, 3 y 4 de marzo (Parte II). Don Bosco

Sofía, mi anfitriona en Kigali, me comentó: “Ruanda no es África. El Congo, sí. Ya lo verás”. Estaba en lo cierto. El orden, siempre relativo, de Ruanda, se transformó, al cruzar la frontera, en caos. En la ciudad de Goma escasea el asfalto y, donde lo hay, se encuentra salpicado por una proliferación continua de hoyos. En las partes de la carretera con tierra, las piedras se suman al paisaje. Los conductores de coches y motos (que son como mosquitos: abundantes, toca pelotas y siempre zumbando) necesitan estar en todo momento sorteando los obstáculos, por lo que una carretera recta se convierte en un eterno zigzag. No importa que venga un coche de frente; que te sortee si quiere. Los habitantes de Goma realizan toda su vida al borde de las carreteras. Los puestos ambulantes y las tiendas se multiplican, mientras una nube de polvo lo inunda todo.

De camino hacia la misión de Don Bosco, a donde me dirigí en taxi tras cruzar la frontera, existe un problema añadido en los carreteras: la lava. Se trata de una zona de barriadas próxima al volcán (muy activo, rojo en la noche y una gran nube de humo por el día). Esta zona de Goma fue sepultada hace unos años por la lava, por lo que las nuevas construcciones, sobre todo chabolas, están construidas sobre lo que antes fue su hogar. Leí en Internet el comentario de una cooperante que decía: “Hablando con un anciano de la zona, me dijo que Dios había castigado a sus habitantes, por vivir en pecado, sepultándolos bajo la lava”. Se trata de los pobres entre los pobres. Aunque disponen de algunas distracciones, como un cine en el interior de una pequeña caseta de madera, bien tapiada para no dejar pasar la luz y grandes altavoces en el exterior.

Niños de Don Bosco / Moncho Satoló
Niños de Don Bosco / Moncho Satoló

Y llegué a Don Bosco. Un guardia de seguridad (algo común en cualquier institución u hogar con un mínimo de recursos) me preguntó los motivos de mi visita. Tras unos minutos de espera, me acompañó al interior. El Padre Mario me recibió en la puerta. Para mi sorpresa, se trataba de un misionero venezolano, con treinta años de trabajo en Goma a sus espaldas. Muy amable, me hizo pasar, me dio de comer y me mostró todas las instalaciones de Don Bosco.

Padre Mario en Don Bosco / Moncho Satoló
Padre Mario en Don Bosco / Moncho Satoló

Imaginémonos una extensión de un par de campos de fútbol llena de instalaciones. Dentro de esas instalaciones, los efectos de todos los males que padece la R.D. Congo. Eso es Don Bosco.

Don Bosco y el volcán / Moncho Satoló
Don Bosco y el volcán / Moncho Satoló

Su labor principal es la de acoger a todos los desheredados: locales o desplazados provenientes de otras zonas en conflicto. Ahí se encuentran ex-niños soldados, mujeres y niñas violadas por los guerrilleros o el ejército nacional, niños de la calle, zonas aisladas donde permanecen en cuarentena enfermos de cólera u otras enfermedades altamente contagiosas, huérfanos, escuelas para dar educación a todo aquel que no puede permitirse pagar las tarifas de las escuelas públicas, centros de formación profesional tanto para hombres como para mujeres.

Niña de Don Bosco /  Moncho Satoló
Niña de Don Bosco / Moncho Satoló

Algunas de las ayudas que reciben provienen de España: como la ONG África Directo o de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Y al frente de todo: el Padre Mario. Un proyecto al que ha dedicado su vida, y del que recibe el agradecimiento y la estima de todos los ‘habitantes’ de Don Bosco.

Huérfano en Don Bosco

Huérfanos en Don Bosco / Moncho Satoló
Huérfanos en Don Bosco / Moncho Satoló

P.D.: Hablando con Padre Mario, hemos decidido realizar un reportaje en profundidad sobre Don Bosco. Así que, los detalles, pronto vendrán.

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Campeón, ahora sí estás en África. Cuídate mucho. Por Navarra somos muchos los que seguimos tu estancia por ahí, que estamos seguros será muy provechosa tanto para ti como persona, como profesionalmente.

  2. Mar dice:

    Día 7: Por aqui seguimos leyendo e impresionándonos con tus vivencias,que cada vez se parecen mas a las que cuentan en los libros y películas,que nos hacen pensar y reflexionar en todas las desgracias que existen por esos lugares…
    Ánimo y mucha suerte padrino:)

  3. Ali dice:

    Qué grande Monchiño!! Muy orgullosa que estoy de tener un amigo que persigue las cosas de “cabezota” como tú ^_^
    Un besazo desde más arriba más arriba en el mapa y cuídate mucho!

  4. Gele dice:

    Me tienes alucinada…si ya sé que se te da bien escribir reportajes, el diario de viaje me tiene loca. Espero que tengas oportunidad de escribir más.
    Muchos besos de todo el equipo. Nos acordamos mucho de tí en la reunión de redacción.

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